jueves 7 de enero de 2010

EL ZARIGÜEYIN (FINAL)

… Y así una madrugada mientras planchaba la ropa que me pondría ese día para ir a dar clases me puse a pensar en Peter Pan y recordé un texto que había leído.

“Entonces la ventana se abrió de par en par, como antiguamente, y Peter Pan entro por ella.

Era un niño todavía, mientras ella era una persona mayor. Se acurruco al lado del fuego, y no se atrevía a moverse. Sentíase culpable de ser ya una mujer.

-Hola Wendy-dijo el sin notar diferencia alguna pues (…) en aquella débil claridad el blanco vestido de la dama podía muy bien haber sido el camisón de dormir con el cual la vio por primera vez.

-Hola Peter Pan-dijo ella débilmente, empequeñeciéndose cuanto fue posible.

-Peter Pan-dijo ella temblando-, ¿esperas acaso que yo vuelva contigo?

-Naturalmente. Para eso he venido-.Y añadió con cierta severidad-:

¿Has olvidado que es la época de la limpieza de la primavera?

-No puedo ir -dijo excusándose-, me he olvidado de volar.

-Pronto te enseñare otra vez.

-Peter Pan: no malgastes en mí el polvo de las alas de las Hadas.

Se había levantado y un temor asaltaba ahora al niño.

-¿Qué es eso?-grito estremeciéndose.

-Voy a encender la luz-repuso ella-, y entonces podrás verlo por ti mismo.

Casi por primera vez, que nosotros sepamos, Peter Pan se asusto.

-¡No enciendas la luz!-clamo.”

Entonces pensé que pasaría después de que Peter Pan saliera quizás por última vez, por aquella ventana. Iría a refugiarse a Nunca Jamás y tras no encontrar explicación alguna a lo que había visto, y después de no poder explicarles a los niños perdidos por qué Wendy no había regresado, tal vez huiría al bosque de los Baobabs, que como saben son unos árboles terribles, ahí tal vez lloraría Peter Pan y entonces pasaría algo terrible, los baobab le hablarían y lo convencerían de que si crecía podría salvar a Wendy y hacerla volar otra vez, entonces por el amor que sentía Peter Pan por ella iría a buscar a los piratas para que le enseñaran a crecer. ¿Quién mejor que un pirata como maestro para aprender a crecer?, así que con los piratas como maestros pasaría poco tiempo para que Peter Pan creciera y olvidara lo que era volar así como olvidaría lo que era ser niño. Entonces les pediría a los piratas que lo llevaran a la tierra pues dentro de el sabría que tenía que hacer algo allí, no sabía qué pues también habría olvidado ya a Wendy. los piratas lo llevaría a la tierra sin preguntarle nada mas pues en poco tiempo Peter había logrado convertirse en su líder, lo dejarían allí entonces, ya hecho un hombre se dejaría llevar por la vida de los adultos, conseguiría un trabajo, se conseguiría una identificación, pagaría impuestos, después conseguiría un coche y una casa, seria todo un hombre ejemplar, entonces conocería una mujer que le provocaría sentimientos que de una u otra manera no se le hacían tan desconocidos pero esto era lo que se le hacía extraño pues no recordaba porque sentía eso, pero como no tenía miedo siguió adelante, al paso del tiempo Peter Pan se casaría y tiempo después pasaría lo que nadie se hubiese imaginado, Peter Pan seria Papá, recibió la noticia mientras leía en los periódicos los movimientos de la bolsa, subidas bajadas ya saben esas cosas que a todos nos tienen tan al pendiente, pero en ese momento cuando su esposa le dio la noticia Peter se sintió feliz, feliz de una manera extraña pues a pesar de que su vida como adulto había sido muy buena y llena de logros esa felicidad era distinta, trato de ignorarlo y siguió su vida como siempre, acompañando a su esposa en cada momento del embarazo, después de todo Peter Pan era un muy buen hombre, y eso que había madurado junto a piratas, pero la gente buena es buena siempre y así era Peter Pan un hombre bueno. Por fin después de casi nueve meses llego el día de la gran carrera tendría que ser por la noche, me imagino que como a las diez u once tal vez,

-Peter ya es hora despierta-

-eh, ya pero todavía faltan unas semanas mujer, ¿estás segura?

-si Peter estoy segura esta vez, vamos levántate, que aun hay tiempo, ¿siguen las maletas en el auto?

Así que llegarían al hospital y confirmarían que el momento había llegado entraría con su mujer a la sala de partos y tras tres horas de labor por fin la habitación cambiaria de atmósfera, de un lugar donde solo se escuchaban gritos y bips de maquinas, todo se quedaría en silencio para darle paso a un sonido que estremeció el corazón de Peter, el llanto de un bebe.

-es una hermosa niña-, dijo una voz.

-¿quiere cargarla señor?-

Una enfermera entonces llevaría un bultito en brazos y se acercaría hacia Peter Pan.

-ponga sus brazos así, tenga cuidado con la cabecita-le diría la enfermera.

En ese momento un milagro pasaría, si es que ustedes creen en milagros.

Peter Pan recordó quien había sido, increíblemente al momento que sus brazos sintieron ese pequeño peso y miro la cara de aquella personita que era parte de el, y que en ese momento lo miraba para sujetarle el dedo recordó Nunca Jamás, recordó a los niños perdidos recordó a su gran amiga campanita, recordó a Garfio y los piratas, al cocodrilo y su tic tac, y por supuesto recordó a Wendy. En ese momento de alguna manera una estrella volvió a brillar en el cielo una estrella que era Nunca Jamás ahí volvió la luz se volvieron a escuchar risas y el aleteo de las hadas volvió la vida como si nunca se hubiera ido, eso pasaba a años luz de la sala de hospital en la que por fin Peter Pan había entendido por que sentía tantas cosas, miro con lagrimas en los ojos a su pequeña hija y sonrió se sentía vivo otra vez, volteo para mirar a su esposa,

-Gracias amor por haberme hecho cómplice de esta nueva gran aventura-diría Peter mientras acercándose lentamente besaría la frente de su esposa.

-¿de qué hablas Peter? ¿Aventura? ¿De dónde sacaste esa palabra?-ella le diría mirándolo como si estuviera viendo a alguien diferente, y sintió que Peter su esposo, en ese momento había cambiado.

-ay Peter no dejas de sorprenderme ahora somos padres de una hermosa niña y tú me dices que es una aventura no te entiendo.-le dijo ella sabiendo que definitivamente algo había cambiado, pero eso no la asustaba pues creía conocer a Peter lo suficiente como para estar segura de que a pesar del cambio que reflejaban los ojos de Peter todo estaría bien.

-no te preocupes amor algún día esta niñita te lo contara todo.-y volvió los ojos a su hija, y se acerco para besarla y ella entonces sonrió.

No sé si esto pasaría con Peter Pan pero algo así me paso no con un bebe sino con el Zarigüeyin que como saben era un niño y venia de muy lejos, pensé en Peter Pan pues así como el tuvo que crecer después de ver a Wendy devastada por no poder volar ,a si me sentía yo antes de que el pequeño Zarigüeyin llegara a mi vida, como les dije al principio no sé si yo lo encontré o el me encontró a mí, pero logro hacerme sentir un niño, logro hacerme recuperar toda la magia que tiene el mirar la vida como la mira un niño, todo eso lo había olvidado pero gracias a mi amiguito lo recordé.

Solo un niño puede traer consigo tanta magia, solo un niño puede recordarnos quien somos en realidad, solo un niño podría recordarle a Peter Pan adulto quien había sido.

Hoy ya saben que el Zarigüeyin no está junto a mí, la última vez que fui al mar pude ver con tristeza que sigue igual de quieto que cuando supo que el Zarigüeyin ya se había ido me dijo un marinero que no sabía por qué había dejado de hacer olas el mar, no sabía porque ya no había ese murmullo que todos oían pero que solo el pequeño Zarigüeyin escuchaba con tanta fascinación.

Yo si lo sabía, y lo sabía porque aunque el mar no me lo dijera sabía que había dejado de hacer olas, porque ya no tenía quien las viera, había dejado de cantar pues ya no tenía quien se arrullara con su voz, el mar al igual que yo sabíamos que el Zarigüeyin ya no estaba en la tierra y tampoco en su Luna pues desde hace tiempo había dejado de menguar, recuerdo que me contó el Zarigüeyin que menguaba para que el pudiera acunarse o que las estrellas le hicieran un columpio con hilitos de luz para que el pudiera jugar, pero ahora ya no mengua es increíble que nadie se haya dado cuenta de eso pero ya saben que hay cosas más importante en esta vida que estar perdiendo el tiempo mirando la Luna, como juntar la renta, el trafico o pagar la tarjeta de crédito que si no me apuro a pagar me cobran más, mirar la Luna solo es importante para los niños pues la luz que entra por las ventanas de la habitación ahuyenta a los monstruos que hay debajo de la cama y en el closet así que para un niño es importante que haya Luna duermen más tranquilos, tal vez los adultos se den cuenta de ha dejado de brillar como antes cuando llegue el recibo de la luz y se den cuenta de que llego este bimestre más caro, pues a falta de luz de Luna los niños han tenido que prender lamparitas a escondidas para ahuyentar a los monstruos, no se duerme igual con luz de lámpara que con luz de Luna pero lo importante es espantar a los Monstruos.

Así ha pasado ya mucho tiempo y después de estar buscando a mi pequeño amigo tuve que seguir adelante con mi vida pues también tengo que pagar la luz, dar la renta y hacer todas las cosas que hace un adulto, conseguí trabajar de maestro, tengo un auto aunque no manejo mucho, pues me acostumbre a caminar a todos lados como lo hacía con el Zarigüeyin, recuerdo que siempre llegábamos tarde a cualquier lado porque en el camino siempre encontraba algo que le llamara la atención y tenía que detenerme a explicarle cosas, aunque me gustaba más oír la explicación que él le daba a todo.

Hoy me acorde mas de él y el deseo de encontrarlo es más fuerte por eso recordé a Peter Pan, y al Principito, hoy que el cocodrilo vino a sonar su tic tac, para asustarme diciéndome que me está comiendo sin que me dé cuenta, hoy que mi vida no esta tan bien y me he dejado abrumar por las preocupaciones de un adulto, hoy que al mirarme al espejo vi mis canas y vi mis arrugas, hoy que ha pasado mucho tiempo desde que deje de oír la risa de un niño y que en su lugar escucho solo noticias, hoy que entiendo menos el mundo y que deje de comer chocolates por la noche, hoy que duermo como todos por la noche y que el cansancio no deja dormir, hoy más que ningún otro día necesito volver a verlo para saber quién soy, para que me diga que también tengo alas para que me explique cómo funcionan las cosas y que me cuente porque brillan las estrellas de distinto color ,y que la luna se pone roja cuando se enoja porque él hizo una travesura y caminar al mar para que le cante y flote entre la espuma que el mar hace cuando se ríe.

Hoy les pido desesperadamente como les pidió un piloto hace tiempo que si algún día se encuentran a una criaturita vestida con un traje azul y capuchita del mismo color, sin zapatos lo miren bien y no se asusten por su apariencia, mírenle la nariz rosada, los bigotes desalineados y escasos las manitas con dedos cortos y palmas grandes, miren sus ojos y si dentro de ellos ven un niño reflejado en ellos, piérdanse en su mirada para que puedan darse cuenta de que ese niño que se ve es el reflejo de ustedes, no se asusten ese es su don ,si lo miran bien y coincide con esta breve descripción escúchenlo llévelo a su casa y no se desesperen si les pregunta por todo lo que ve, no se burle por las explicaciones que le dé el a las cosas, escúchenlo abrácenlo mucho, jueguen con él, aun que se que es difícil evitar sentirse ridículo subiéndose a una resbaladilla o correteando mariposas por la calle pero sé que el conseguirá que lo hagan créanme tiene mucho poder de persuasión, les hago una advertencia nunca pero nunca le digan que la Luna es de queso y que les dan ganas de arrancarle un pedazo, esto lo hace llorar y nunca es bueno hacer llorar a un niño.

Pero sobre todo si este personaje se les atraviesa un día “sean amables con él” y por favor escríbanme pronto para ir correr riendo como loco a avisarle al mar que El Zarigüeyin ha vuelto y poder escuchar su risa de niño una vez más.

FIN.

sábado 19 de diciembre de 2009

MONOLOGO INSOMNE DE MI ODIO

Trágate la noche que no habrá amanecer cálido para ti, abrázate del frio para que recuerdes lo que algún día entre tus brazos suspiro, piérdete una y otra vez entre tus insomnes desvaríos, que infantiles criaturas tu inmadurez despertaron y han asesinado ya tu realidad

Mírate una y otra vez la sombra que descocida de tus tobillos flota sobre tu cabeza, pídele al tiempo que aprendas a contar, que aprendas a calcular la vida por años y no por latidos, hace ya años que dejaste de latir, hace ya años que dejaste de respirar el aroma de un sueño

Desvanécete con la niebla, vuélvete el aire que se arrastra y sacude las copas de los arboles, róbale el color a las jacarandas y tíñete las miradas de carmín, los bostezos de engaño para esconder tus suspiros y las lagrimas que gritan por salir y que no salen, que no se derraman, que no escurren borrando cicatrices

Estas de pie sobre el acantilado mirando la espuma destruir las rocas que amurallan tu corazón, si brincas nada pasa, nada se muere, nadie te llora, nadie te recuerda, no hay huella alguna que deje indicios de que pasante por esa senda, que recorriste esas montañas, que dormiste en aquellos bosques, que soñaste con una imagen que escapo de tu irrealidad

Brinca, cáete, lánzate hasta donde el veneno te impulse, hasta donde las gotas de tu sangre no manchen de nuevo la piel de princesas de plástico, de coqueteos femeninos, de musas de arena que ante las olas se desmoronaban

Llegara la muerte con tu condena ultima, con la última sentencia que has de padecer, la de cerrar los parpados para dormir, la de enclaustrarte con Morfeo y no regresar de su tierra, vencido, caído, derrotado por fin, las humillaciones no te pesaran pues la peor humillación la cargas en tu condena, la de ser menos que todos y sobre todo nada para nadie, hombre que no es hombre, bestia que no crece, manzana inmadura que se pudrirá en la rama del árbol, por no tener el color, por no tener la forma que despierte el gusto por tomarla, por no tener el sabor entre su inmadura pulpa de ese manjar maduro y varonil que tiene un hombre

¿Te das cuenta de lo estúpido que has sido? ¿Te has dado cuenta hasta donde te ha llevado el pecado de negarte a vivir la realidad y reinventarte un mundo nuevo a diario? ¿Qué has hecho de ti y de mí? ¿A dónde nos has traído?

Somos la tragedia que nos mantienen respirando tu y yo sin poder escapar uno del otro, odiándonos a muerte, intolerantes a nosotros mismos, no aprendimos a ver nuestro reflejo y ver que era tiempo de crecer, de madurar, de dejar las nubes para las aves y clavarnos los pies al concreto de unos muros

Hoy te sostengo la mirada para escupir sobre tus credos, para maldecir tu imaginación necia que se aferro a mis costillas sacándome el vomito que me provocan tus letras, tus latidos, tus suspiros, tus estúpidas miserias con las que creas de tus manos las maldiciones que te mantienen andando

Pero ya es tiempo de parar, es tiempo de brincar y caer al abismo, es tiempo de que uno de los dos muera, de perecer porque hay que perecer, de soltar este odio que guardamos para nosotros, de sangrarnos hasta que sobre la arena quede un manchón de humo

Es tiempo de decidir, de aceptar la muerte de la locura y el renacimiento de la razón, de la putrefacta realidad que aun hay dentro, clávame a tus vacios que yo te clavo a mis fracasos, esos que por ser tu existieron, esos que por ser como eres nos dejaron en silencio solos, carcomidos por la ausencia, intoxicados de soledades, huraños como el naufrago que decide aventarse del barco solo para estar solo, para saberse solo y obligarse a extrañar, a recordar.

Levanta la espada, prepara los puños, que la muerte de alguien es reclamada esta noche, y tu y yo somos el único enemigo uno del otro

Dejare caer mi odio sobre toda tu miserable irrealidad, hasta que muera la locura que te mantiene desposeído de la cotidianidad, de la lógica, de la realidad que no puedes cambiar, agonizaran tus criaturas mientras con el filo de mis rencores exprimo su vida para exorcizar de una vez tu ridícula farsa de bestia, de irrealidades.

No enfrentaras mejor adversario que yo que te odio tanto, que yo que soy la victima de tu estupidez y comparto condena contigo que no eres nada, ni hombre, ni bestia, ni poeta, ni artista, nadie te amo, a pesar de haber dado insanamente todo, no te preocupaste por guardan un trozo de corazón, no te preocupaste por mirar a donde arrojaban tus restos y levantarlos, eres el culpable de esta condena, y ahora solo mi prisión, no eres ni ruina de un recuerdo, ni marca sobre la arena, eres lo que odiaron, lo que maldijeron, lo que indiferentemente fue despreciado, lo que arrojaron al abismo quienes amaste, quienes hacían brotar latidos de ti, no eres ya nada para mi, ni para nadie, solo mi condena y de nadie más,

¿No te has dado cuenta de que no puedes valer algo si todo lo que fuiste lo entregaste y aun así termino tirado entre la mierda de los gusanos?

Nada vales, ni para mí ni para nadie, ni para quien amaste con lo poco que fuiste, aunque fuera todo, jamás basto, jamás fue suficiente porque no eres suficiente, no eres nada, para mí, ni para nadie, solo un condenado.

viernes 18 de diciembre de 2009

LOS CONDENADOS

Tic tac, tic tac, tic, taaac

Tenía mucho tiempo desde la última vez que detuve el tiempo, hacia mucho que no lo detenía, pero esta vez no he sido yo quien le detuvo las manecillas al reloj, fue el recuerdo.

Esta vez se detuvo y no hubo colores devorándome, las paredes saciando su necesidad de pintura exprimiendo mis manos, no arrastre a los amorosos a encuentros, a asombros al despertar y verse juntos, verse encontrados, reencontrados, abrazados, despiertos en un beso, no, esta vez no ha pasado nada así, esta vez no quede embarrado en la superficie áspera de los muros, salpicado entre los edificios del centro, escurriendo sobre las esculturas de Bellas Artes, no esta vez no ha sido así.

Se detuvo el tiempo entre letras, entre letras que trajeron recuerdos, entre recuerdos de mutaciones, de transformaciones, de la muerte del hombre que fui para renacer como la criatura que soy, como el nomo que se desvanece entre óleos.

El reloj extendió sus manecillas, las enredo en mi cuello y asfixiándome me jalo hacia el centro de su rostro, mientras con una sonrisa burda las manecillas marcaban las 10 minutos para las 2

Jalonee para evitar ser devorado, me aferre al caballete, a las teclas de la lap, a la cama que no es cama y que solo hace la función de escritorio, de restirador. Me aferre a mis cuadros, a mi almohada rellena de caracoles, a los cables de mi mp3, a las bocinas que ya no retumbaban los cristales, me aferre, pero fui devorado.

Perdí la conciencia por la asfixia que las manecillas del reloj al apretarme el cuello me provocaron, desperté en la nada, en el limbo donde las cosas de mi mundo son creadas, donde la imaginación palpita o duerme, donde la batalla entre la realidad y mi irrealidad descansan con las espadas desenvainadas, donde no hay trincheras y el enemigo de clava en las pupilas del otro, donde no hay reposo, y aun entre ronquidos suenan el choque de los metales, de los filos desgastándose, de gárgolas gimiendo, de piernas apretándose, de desvaríos asesinados por el taladro de coqueteos, llegue a mi nada, desperté en mis latidos.

Contemple ese espacio vacío, las imágenes balanceándose sobre mi cabeza como cuchillas de guillotinas, cayeron cada uno de mis pasados sobre mí, no fue mi cabeza lo que decapitaron, fueron clavándose sobre ese pedazo infantil de corazón que tengo ahora.

No sangro, ya no sangraba desde aquel pasado, desde aquel domingo, desde antes.

Fue secándose entre humillaciones, entre cornamentas que épicamente brotaban de mi frente, fue secándose a cada caricia que mis manos no daban al corazón que tenía en las manos, o que quise creer que tenia, fue secándose entre insultos, entre desvergonzadas prendas que escondían el timbre del teléfono en cuartos de hotel, fue secándose entre hastíos, entre desganas, entre esa falta de entusiasmos, entre esa confusión de dos que hablan diferente idioma y cuando yo decía te amo, ella decía quiero deseo, cuando yo decía te amo una vez más, ella decía quizás, decía te amo y ella, ella ya había dejado de decir algo y todo lo que dijo lo desvaneció, lo olvido

Vi esas imágenes una y otra vez cayendo sobre mí, rasgándome el humo del cigarro, el sabor del café, el color de mis muros, vi como me fui perdiendo y deje de ser yo, y lo que pedía se lo di, aunque no fuera yo quien se lo daba, aunque no fuera de mi quien de lo esperara.

Me fui haciendo a un lado de su vida, para que fuera a sucumbir entre sus antojos, entre sus coqueteos vacios, entre las ganas que le respiraban sus muslos. Me hice a un lado mientras la esperaba en el rincón donde me había dejado, y al llegar un beso, un abrazo, una lagrima contenida, de alegría por verla regresar, de coraje por saber que había estado con alguien más, de miseria que es lo que era yo en aquel momento

Me hice a un lado para verla feliz, porque a mi lado no podría tener ella lo que deseaba, lo que buscaba, de mi solo podía tener amor, y ella no buscaba eso, no encontraba eso en mi, así que preferí hacerme a un lado y esperarla volver, y fingir que no pasaba nada, que la entendía, que no me dolía mientras ella fuera feliz, le mentí.

Me volví de a poco en un ser infrahumano, en esta bestia sin dolor y sin corazón, en un cuerpo habitado de miedos, de resentimientos conmigo mismo, de odios para mi, de corajes para mi, de insultos para mi, de lagrimas,

todas las palabras de odio las guarde para mí,

para condenarme en este exilio de amor, no porque no crea en el amor o en ellas, simplemente porque aunque ellas sean diferentes yo sigo siendo el mismo, y ese es el problema, y cometer los mismos errores una y otra vez sin aprender que no soy un hombre, que no soy más que la farsa de una figura patética que se arrastra lamiéndose de entre los pies los huesos fragmentados de lo que quedo de su corazón.

No hay que tenerle lastima a los condenados, no hay que sentirles pena, no hay que intentar rescatarlos, no hay que perder el tiempo, es en vano

Los condenados somos las bestias mas inútiles, más frágiles, nos quebramos ante todo, lloramos por el vacio que hay dentro, no por el que encontramos, por aquel que en ajenos corazones llenamos con letras o suspiros, no para nosotros, pues el hambre de latidos ya no existe, y la anorexia de vulgaridades y coqueteos nos mantiene a flote aferrándonos a naufragios y náufragos.

No hay desolación en los condenados, no hay dolor, ni rencor, no hay deseo, no hay ya un latido que busque ser encontrado, no hay que tenerles lastima, ni quedarse a su lado por compasión, de lastimas y compasiones nos llenamos, fueron ingrediente principal en esa transformación de ayeres, no hay que rescatarles por que no están agonizando, no hay que salvarles porque fueron hechos para vivir bajo esa ausencia de desolaciones, no hay que encontrarles porque no quieren ser encontrados.

Ahora en mi éter veo todo claro, el dolor va cesando, la angustia de esperas se pierde, desaparecen las convulsiones que el recuerdo trajo, el reloj aun está detenido, pero el frio se ha sentido y este infierno que ardía se va extinguiendo.

Miro mis manos de nomo, de bestia, de condenado, mis manos que no contienen nada ni a nadie, mis manos que todo lo sueltan para que viva, mis manos de las que nuevamente comienza a brotar el color, mis manos que frías se aferran a la Luna, mis manos con las que tomo el polvo de mi corazón y se lo doy de tragar al miedo, mis manos con las que por cobardía abrí las puertas de mi irrealidad para evadir el reflejo del hombre que no soy y no seré, para renacerme como bestia, como nomo, como condenado.

No busco lo que jamás encontré,

No espero a quien se que no nació y habita dentro de la Luna

No me quejo, no me muerdo los labios para no gritar un te amo

No pesan las cadenas porque no hay grilletes aquí dentro de mi éter, nada me ata y no ato a nadie para arrastrarle a esta condena, a esta ausencia de mí, a esta ausencia de todo, donde soy lo que cree, donde soy lo que del barro que fui cree dentro de mí.

No rescatemos a los condenados, no les salven, no les tengan lastima, no les busquen, los amorosos se quedaron en las letras de Sabines, van en un pergamino guardados en su equipaje, es parte de su canon, pero los condenados son tan solo los fracasos de un intento, de un latido del que solo queda el eco.

No hay que perder el tiempo rescatando a los condenados

Todas las palabras de odio las he guardado para mí.

jueves 10 de diciembre de 2009

UNA ESTRELLA

Cuando llegue a este bosque supe que era un bosque mágico, como todos los bosques suelen ser, llenos de susurros, de los susurros que habitan en las copas de los arboles, y que chocan de hoja en hoja, mientras el viento juega con ellos.

Susurros de las criaturas que habitan bajo la corteza de los árboles y que se arrastran por las ramas chocando unas con otras mudándose en cada choque de rama en rama.

Susurros de los arboles que habitan en las raíces y que debajo de la tierra van deslizándose por la tierra montados en lombrices.

También están los susurros que han dejado quienes caminan por aquellas alfombras de hojas que crujen a cada paso, y entre crujido y crujido dejan en el sonido de las hojas una huella y un latido.

Llegue a este bosque por accidente, perdido mientras buscaba un rayito de luz para una estrella que había conocido y que tenía un piquito roto.

Mi Estrella es una Estrella hermosa, como todas las Estrellas, aunque ella tiene un piquito roto, un piquito que se le rompió hace muchos años, cuando aún era una Estrella pequeña, ese piquito roto no la deja ver lo hermosa que es, y le hace llorar cuando se ve al espejo y se ve fea, aunque no sea así, aunque el espejo le mienta.

Pero el piquito roto no la deja ver la realidad, y esta triste mucho tiempo, y llora sin razón, y sus lagrimas son pedacitos filosos de cristal que me arañan el corazón, aun así la abrazo y le digo lo hermosa que es, le pinto con palabras su imagen y con besos le hago trazos en su corazón usando de pintura todo mi cariño.

Pero aun no la veo reír por completo y cuando regresa al cielo donde vive, vuelve a mirarse al espejo y no sé si vea la pintura de mi cariño en su rostro o el reflejo de las mentiras que le cuenta el espejo, así que cuando llego a mi habitación me pongo a pensar en mil cosas para hacerla reír, para hacerla sanar.

He pensado en hacer un pegamento con mi cariño para repararle el piquito que se rompió, así que debe de ser un pegamento transparente como el amor para que al mirarse al espejo no lo note.

También he pensado en hacer un espejo mágico que le diga solo la verdad, como el de Blanca nieves, y grabarle todas las palabras que su belleza me inspira y ponerle un sensor de movimiento, para que cada vez que se ponga enfrente sea mi voz la que le diga lo hermosa que es.

He pensado en abrirme el pecho y con un pedacito de mi corazón hacerle un dije que se cuelgue en el cuello y que cada vez que se mire frente al espejo brille mi cariño para que solo vea su brillo iluminándole el rostro.

Me pregunto como un piquito roto puede opacar tanto su belleza, como un piquito roto puede hacerla sentir tan mal y enfermarla tanto, para mi ella es la más hermosa de las Estrellas que he mirado.

Pero no logro hacerla feliz por completo y sigue llorando cristales, y sigue creyéndole más al espejo que a mi voz que le dice que solo esta su luz dentro de mi corazón.

Y mientras trato de encontrar en libros de alquimia los ingredientes correctos para hacer el pegamento o el espejo mágico sigo esta noche pensando en mi hermosa Estrella y en su luz que esta noche fría me acompaña y me hace sentir su cálido ser envolviendo mi corazón.

Aunque no dejo de preocuparme por estar lejos de ella y saber que puede volver a llorar, y saber que en ese momento no pueda estar a su lado y secarle sus cristales con mis manos para que ella no lastime sus manitas, y decirle que estaré a su lado encontrando la manera de sanarle ese piquito con el cariño que mi corazón ha hecho brotar para ella.

Así mientras caminaba por este bosque mágico y después de muchas noches sin mirar mi estrella encontré a un mago que habitaba bajo la corteza de un árbol.

Sin decirle nada de aquella importante misión que me había llevado hasta aquel bosque, el supo lo que andaba buscando, me ofreció un espejo mágico que solo funcionaba reflejando el corazón de la persona, me ofreció también un pegamento hecho de la ternura que diez hadas habían destilado al suspirar, me ofreció un rayito de luz que la Luna había dejado caer cuando como un beso al mar.

Me ofreció muchas cosas y todas bien podrían haberle ayudado a mi estrella a darse cuenta de lo hermosa que era.

Así que metí en mi mochila todas esas cosas que el mago me había dado, a cambio simplemente de que regresara a presentarle a mi estrella.

Mientras le contaba mi preocupación al mago por ver repuesta a mi estrella, pasaba por aquel bosque un Príncipe montado en un gran caballo blanco.

Siendo Príncipe era un hombre gallardo y apuesto, inteligente y astuto que había ganado mil batallas por su inteligencia y audacia, en aquellos días el Príncipe buscaba una doncella mas, pues algunos Príncipes son tan grandes que una Princesa no les basta, así que salen a buscar doncellas para enamorar y que así su hombría y gallardía no fuera puesta en tela de juicio, además de que un Príncipe necesita que le admiren demasiado y los halagos de una sola princesa no pueden cubrir esa necesidad.

Al escucharme contarle al mago sobre mi estrella, aquel Príncipe pensó que una estrella así podría rendirle más halagos que 20 princesas, y salió cabalgando en su corcel blanco en busca de mi estrella.

Aquel corcel era muy veloz y en el camino encontró a un hechicero que a cambio de un millón de letras para enamoras doncellas, le dio una pócima al corcel para que se volviera un Pegaso.

Así que no tardo mucho en llegar aquel gallardo Príncipe hasta donde estaba mi estrella y al verse ella tan poquita cosa y tan falta de belleza por su piquito roto, se conmovió al ver que aquel gallardo Príncipe se fijara en ella.

No le costó mucho trabajo a aquel gallardo Príncipe convencer a mi estrella de enamorarse del él, pues por ser tan hábil e inteligente sabía muy bien cómo hacer sentir bien a una doncella, y aunque las estrellas son más difíciles para ganarse su confianza, mi pequeña estrella estaba tan dolida por su piquito roto que acepto amar a aquel Príncipe y brillar solo para él.

Cuando por fin después de muchas noches de buscar a mi estrella para entregarle todas las cosas mágicas que aquel mago del bosque me había entregado para curarle su piquito roto a mi estrella ya era demasiado tarde, y mi estrella brillaba en un punto diferente, iluminando una constelación que tenía el nombre de aquel gallardo Príncipe.

Por mas grite su nombre para llamar su atención mi estrella ya no dirigió ni un rayito de luz, al principio me entristecí mucho, pues sentí haber perdido un pedacito de mi corazón, aquel que le quise colgar de dije.

Pero le vi brillar tanto, que su piquito roto ya no se notaba, y supuse que brillaba feliz mientras contemplando a aquel gallardo Príncipe le regalaba brillos en su armadura.

Regrese al bosque con aquel mago, no hizo falta que le dijera nada, quizás porque además de ser un gran mago, mi rostro reflejaba la derrota de mi misión para repararle su piquito a mi estrella.

Con rostro serio me dijo aquel mago, que las estrellas estaban demasiado lejos de nomos como yo, y que su luz es tan grande que debemos dejarles en el cielo para que guíen a quienes se pierden y no reconocen el horizonte.

Desde aquellos días vivo con el mago en aquel bosque mágico, me escondo debajo de la raíz de una jacaranda y cuando las criaturas que habitan ese bosque escuchan el susurro de mi tristeza, despejan las copas de arboles dejándome ver un cielo lleno de estrellas, y sonrió imaginando que mi estrella brilla por fin feliz sin preocuparse por su piquito roto.

LOS INSOMNES

Aun es temprano nomo, no tengo sueño ¿Qué haces tú cuando no duermes?

Trabajo

¿A estas horas?

Soy insomne es requisito laboral

¿Y en que trabaja un insomne?

El trabajo de un insomne, va mas allá que detener las manecillas del reloj para estirar la noche entre pinceladas, letras, o suspiros, es más que estar loco buscando el brillo de la Luna en el cielo, es más que gritar un nombre, o tener en quien pensar mientras se camina por el jardín con una taza de café.

Quizás el café sea lo que te quita el sueño, a mi me paso eso esta noche.

Pues es que de madrugada trabajo mejor, la noche es el momento en que mas soy yo, en que puedo encontrarme y saber que aun existo, que aun lato, y entonces pinto o escribo, preparo la clase, escucho a los bichitos del jardín salir a pasear sobre las hojas secas de la pera, platico con las estrellas para que me cuenten historias que guardan entre sus piquitos, le jalo la cola a los cometas para con los hilitos que cuelgan de mis dedos teja una araña un columpio para que un caracol se meza, pero sobre todo sueño, sueño mucho pero con los ojos abiertos.

Pasan demasiadas cosas en tu noche.

Así es, no sé que hagas a esta hora además de aguantar mis desvaríos insomnes pero por acá pasan muchas cosas, el perro se lame la nariz, un tren suena a lo lejos y una pareja de lombrices salieron a escuchar a los pericos roncar.

Pues espero a que llegue el sueño, escucho a un grillo que se metió debajo de mi cama e insiste en tocar la misma tonada una y otra vez.

Quizás este aprendiendo a tocarla, o tenga algún concierto que dar en algún parque.

No lo había pensado podría ser eso.

Y disfrutas lo que pasa y no pasa de noche, esta noche.

Para serte sincera si, aunque duermo, me gusta dormir tarde, y dormir poco, creo que me da miedo dormir.

Pues fíjate que espero disfrutes esas horas despierta esperando a que llegue el sueño, o luchando para no dormir, es muy importante que lo disfrutes de verdad.

¿Por qué? sonó muy severo e importante el disfrutarla ¿Qué pasa?

Pues es que en realidad es importante, es de verdad muy importante que los insomnes disfrutes de la noche, ese es el trabajo principal de los insomnes, disfrutar de la noche.

Fíjate que la noche suele ser demasiado sentida, es muy susceptible a la indiferencia de las personas, y cree que no les importa, que la gente no la valora y que por eso van a dormir.

Entonces se pone triste y derrama lágrimas que al tocar la atmosfera del planeta se vuelven éter, y se mezclan esas lágrimas en el aire, y al dormir mientras uno suspira deseando soñar para escapar de un mal día, inhala ese aire mezclado con las lágrimas de la noche y mueren los sueños al dormir y las personas tienen pesadillas.

¡Que terrible suena eso!

Así es, es terrible porque una persona que deja de soñar se llena de amargura durante el día, despierta con el ceño fruncido, y junto con los sueños va muriendo su capacidad de asombro y siempre la amargura es demasiado contagiosa.

¿ Y qué hace entonces un insomne?

Pues como te dije el trabajo de un insomne es una labor ardua pero encantadora, se dedica a disfrutar de la noche, pasea, camina por los techos, flota por las paredes, hace castillos con las sabanas, piensa en un amor, y todo lo que le provoque un latido en el pecho.

Entonces la noche al ver a los insomnes disfrutándola se entusiasma, y sonríe y suelta carcajadas que de la misma manera que las lagrimas, al chocar con la atmosfera del planeta se mezcla con el aire, entonces llena de suspiros los sueños de quienes duermen y les ahuyenta las pesadillas, hace que nazcan nuevos sueños, y la gente al despertar sonríe, y regala besos despertando a quien este a su lado, o a uno mismo que el caso es demostrar la alegría con la que uno despierta, y camina por la calle sorprendiéndose de todo y de todos, mirando el cielo, agradeciendo por tener en el pecho latidos, manos frías, calvicie, muelas picadas, alguien esperándoles al regresar.

Así que gracias a personas como tú que están despiertas,seguramente esta noche habrá una pesadilla menos, y un sueño naciendo y provocando sonrisas por la mañana.

Nomo ya no quiero volver a dormir

Entonces aprendamos a soñar con los ojos abiertos.

miércoles 9 de diciembre de 2009

EL ZARIGÜEYIN Y LOS ALADOS

Cuando encontré al pequeño Zarigüeyin después de varios días de irlo conociendo, y de entender que prefería muchas veces las explicaciones que el ponía a las cosas, que las definiciones que yo le recitaba sacándolas casi casi de un diccionario, me comenzó a entrar curiosidad a mi por saber como él veía las cosas, entonces el que hacia más preguntas era yo.

Y le preguntaba cualquier cosa, ya saben cosas simples y que todo ser humano tiene en la cabeza, como por ejemplo ¿Cuánto dura la batería de una luciérnaga? , o ¿Por qué los arboles esconden sus bocas para comer? o ¿Cómo le hace la Luna para aguantar tanto tiempo la respiración bajo el mar cuando se mete a dormir? Que se yo, cosas así simples.

Pero tenía una en particular que sobre todo me sorprendió la respuesta del pequeño Zarigüeyin.

Le pregunte ¿Cómo nos veía a los humanos?

El me respondió que él no nos llamaba humanos o personas, que nos llamaba alados, y que había dos clasificaciones de alados, los alados grandes y los alados pequeños.

Me conto que esta definición de alados, nació porque desde la Luna el miraba en la espalda de todos unas cosas largas y con colores diferentes, y que las estrellas fueron quienes le dijeron que eran alas, como las de las aves.

La clasificación de alados grandes o pequeños no se debía al tamaño de la persona, si no al tamaño de las alas.

Me conto que cuando un alado nacía, ya tenía alas, al principio eras blancas pero que al paso del tiempo iban tomando color, y crecían o se quedaban así pequeñas, esto era lo que hacía que existiera la clasificación, pues había alados que de estatura eran muy grandes pero con alas pequeñas, y otros que así como eran altos tenían grandes las alas.

Me conto que algunas veces los alados perdían las alas, entonces él les veía de color gris, pero que muchas veces pasaba algo que les hacia brotar de nuevo alas en la espalda, algunas veces de diferente color y tamaño al que tenían antes de perderlas.

Esto me llamo mucho la atención y le pregunte qué pasaba para que perdieran las alas, y me conto que no sabía bien porque desde la Luna no alcanzaba a escuchar todo lo que acá se escuchaba.

Ya después supe que esa curiosidad por escuchar que pasaba había sido lo que le hizo caer de su Luna a la tierra.

El caso es que me conto que algunas veces cuando un alado iba creciendo de estatura, el tamaño de sus alas comenzaba a crecer, pero llegaba a un punto en que el alado ya no sonreía y su piel se comenzaba a poner gris, entonces las alas perdían el color y poco a poco iban cayéndose las alas.

Entonces angustiadísimo me jalo de la solapa del abrigo y me inclino hasta él y sorprendido me dijo:

-hay alados que jamás vuelven a recuperar sus alas y se quedan grises, ¿puede creer eso?

Y la verdad también me angustie, porque eso de nacer con alas y perderlas para no poder volver a recuperarlas me dio pánico, aunque la verdad el tiempo que pase al lado del pequeño Zarigüeyin jamás me vi alas y nunca se me ocurrió preguntarle si yo las tenia.

Le pregunte qué pasaba para que volvieran a recuperar las alas y me dijo una vez mas que no sabía, pero que sucedía que algunas veces cuando un alado rozaba en una mirada con sus alas a uno que ya era gris, comenzaban a salir de nuevo las plumas, y que otras veces bastaba con que un alado recién nacido sujetara el dedo de un gris para que las alas volvieran a crecer, pero que esto era aun más raro porque entonces las alas crecían del mismo tamaño que el recién nacido y al paso del tiempo crecían juntas al mismo tiempo, me dijo:

-fíjate si al alado nacido, le salía una pluma, al que era gris también, y si al nacido le salían dos, al gris también le salían dos, ¿tu crees?

Y la verdad aunque muy sorprendido poco a poco lo fui creyendo.

Me conto que otras veces cuando las alas de dos alados grandes crecían juntas una luz era irradiada por las alas, pero que increíblemente algunas veces pasaba que los dos perdían las alas al mismo tiempo.

Fue entonces que me conto que una de estas escenas fue la que le llamo tanto la curiosidad y que le costó el caer de su Luna

Me conto que mientras miraba a una pareja de alados caminar por la playa sus alas se sacudieron brutalmente, se coloco uno frente a otro y comenzaron a manotear y a gritar, tanto que hasta la Luna se escuchaban los sonidos de sus gritos.

Vio que a cada manoteo y grito las plumas iban quedando salpicadas sobre las olas de aquella playa, y que al caer salpicaban tanta agua que les escurría ya mar de los ojos.

El sintió tanta curiosidad por saber que pasaba que sonidos eran tan fuertes como para sacudir de tal manera las alas, poco a poco mas plumas quedaban sobre las olas, confundiéndose con el blanco de la espuma del mar.

Gritos y más gritos y menos plumas, y menos color en la piel.

Hasta que cada uno terminaba dando se la vuelta y caminando en sentido contrario, y dejando a su paso sobre la arena sus huellas alejándose y los restos de aquellas alas.

Esto debió de impactarle mucho al pequeño, a mi me impacto cuando me lo conto, pero me impacto más que en ese esfuerzo por querer saber que pasaba el hilito de luz que una estrella sostenía para que el pequeño se columpiara sobre la tierra se reventó y cayo de su Luna a la tierra sin poder encontrar aun el medio para regresar hasta su Luna.

martes 1 de diciembre de 2009

REGRESO A TI

Vuelvo a cobijarme con el recuerdo imaginario de tu eterna ausencia, de tu pálida mirada enredada entre la obscuridad que resguarda los suspiros que solté pensando en ti.

Jamás debí desclavar mi mirada de tu firmamento, y por eso espero perdones a este loco que por descuido y por el peso excesivo de tu distancia me hizo voltear a ver cometas que cercanos parecían llenarme de tibieza, perdóname por perderme entre los brillos que tan breves iluminaban mis pasos, perdóname por dejar de esperarte creyendo que alguien más podría esperarme.

Regreso a imaginar tu voz que no grita más que silencios,

Regreso a mirar tu rostro que aun no he grabado en las yemas de mis dedos,

Regreso a marcar los asfaltos en busca de tus pasos que aun no escucho acercándose a mí, de la sala a la cocina, de la cocina al jardín, del jardín al cielo.

Regreso a pensarte, a buscarte, a reencontrarte entre las ausencias, entre el frio de las mañanas, entre las parejas que camina de la mano mientras se frotan los pulgares para saberse uno parte del otro.

Regreso a tus labios que pinto en tres horas, a tus ojos que invento y que tardo en definir, que terminan siempre una noche contemplando tu mirada, buscando entre el brillo del óleo húmedo un destello que me diga que estas despierta, que estas para mi, que estas, simplemente que ya estas.

Regreso a danzar sobre cielos cerúleos, sobre océanos ultramar, sobre mi azul que es tu azul, así como mis manos son tus caricias, y tus miradas mi esperanza, y el oírte mencionar mi nombre la razón de este proceso en el que pierdo la cordura cada noche, cada amanecer, cada invierno y verano y en mañanas que el sol no calienta, y en noches tiritando entre suspiros y de todos mis latidos.

Regreso porque si algo es cierto es que no soy de nadie, y soy de ti y para ti, y tu para esta vida en constante búsqueda de ti, de todo lo que eres y no eres, y que no fuiste entre mentiras, entre engaños, entre carnalidades que vuelven el juego vano, el deseo solo deseo, y las miradas vacías.

Regreso porque aun te miro cada noche, porque compartes conmigo esta espera de ti, y me esperas, y me miras, y sigo desvaneciéndome cada día mas, y ya no me ven, ya no hace falta cubrirse, esconderse, salir corriendo, pues el viento me va favoreciendo con su roce y mi piel desgasta hasta que poco a poco he comenzado a ver detrás de mi piel, pero tu aun me ves y yo aun te veo, siempre.

Vuelvo ya lo ves, con este fracaso que son los intentos, ¿Qué es un intento, si no una manera anticipada de fracasar? Y pensé en volverlo a intentar y por miedo o por astucia, decidí volver.

Volví porque este amor no sabe hacer otra cosa más que volver, más que regresar siempre, así como regresas siempre a cada noche a acompañarme, y te metes bajo la piel y opacas el cristal de los recuerdos, y sanas las heridas, y me pierdes entre tus ausencias, entre tus distancias, entre la voz que imagino, entre la mirada que clavas en mi pecho donde reconoces lo que siempre ha sido tuyo, porque solo tus manos tienen espacio tan pequeño para un corazón como el que entre escombros de esta burla que soy se asoma temeroso.

Y vuelvo y te encuentro entre los suspiros llenos de esperanza que aun no anuncian tu llegada.

Y vuelvo y te sigo buscando tu aroma entre aceites y pigmentos, entre humedades caducas que han secado al paso de los años.

Y vuelvo y vuelves, y llegas sin llegar, y te espero y siempre me esperas, y sigo siendo yo y tú sigues siendo mi único latido, mi única y dulce agonía, hasta que vuelva a encontrarte quizás en otro latido.